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24 de octubre de 2008

Suicidios (parte V) Favaloro deprimido




De un tiro en el corazón el Dr. Renée Favaloro terminaba con su gloriosa vida, el sábado 29 de julio de 2000. En una carta a De La Rúa, que ni había abierto, dejó escrito que “estoy pasando uno de los momentos más difíciles de mi vida. La Fundación [Favaloro] tiene graves problemas económico-financieros... se hace cada vez más difícil sostener nuestro trabajo diario, que como siempre se brinda a toda la comunidad sin distinción de ninguna naturaleza, con tecnología de avanzada y personal altamente calificado... Le envío una nota que destaca algunos hechos recientes... Vea cómo se me trata en el mundo, en contraste con lo que sucede en mi país. Me refiero a aquellos vinculados al quehacer médico. La mayoría de las veces un empleado de muy baja categoría de una obra social –gubernamental o no- o de PAMI ni contesta mis llamados... En este último tiempo me he transformado en un mendigo. Mi tarea es llamar, llamar y golpear puertas para recaudar algún dinero que nos permita seguir con nuestra tarea”.

Los suicidios son siempre entendidos como los efectos de una depresión (Alem, De la Torre, Favaloro), cuando el suicida es honorable, y son sospechados de falsos (Yabrán y Juancito Duarte), cuando el suicida es considerado incapaz de tener honor.

La salida al problema que presenta el suicidio es o depresión o mentira. Así se resuelve la problemática creada en la imaginación pública, muy miserablemente.

Esa salida de explicar por “depresión” que hace la mayoría de la gente cuando se le presenta la incógnita de un suicidio, sucede gracias a los elementos conceptuales producto de la vulgarización del psicoanálisis de Freud, que ha influido en la cultura, en este caso y en todas las vulgarizaciones, de modo lamentable.

Es verdad que la depresión puede llevar al suicidio, pero no todos los suicidios son fruto de una depresión. Nadie va a poder demostrar jamás que eso es cierto. La diagnosis de enfermedades como práctica vulgarizada, y en especial en lo referente a lo psíquico, es algo digno de ser interpretado psicoanalíticamente con elementos validados, cuando incluye totems o mitos, como el dinero, o tabúes, como la muerte, que se interponen en el libre entendimiento racional, porque se enfrentan a los mecanismos reguladores del inconsciente.

Nadie acepta con facilidad que se le derribe un mito, y nadie acepta con facilidad atravesar un tabú. Para hacerlo, hace falta el sostén de un intelecto de rigor, acostumbrado a aceptar los desafíos de la propia mente, y los del objeto de análisis. Esa tarea le pertenece a los intelectuales, pero caprichosamente faltan del escenario popular cuando ocurre un suicidio.

La salida por “depresión” en el caso de Alem, es un subterfugio inconsciente y a la vez mezquino, para no meterse a derribar un tótem como Yrigoyen, a pesar de que Lisandro De la Torre, otro tótem, lo dijo con todas las letras.

La salida por incredulidad en el suicidio, en los casos de Juancito y de Yabrán, son subterfugios del inconsciente para no derribar el mito del poder del dinero, con el que se acuna a los niños del sistema mercantilista.

Y en todos los casos de suicidio, subyace el fantasmagórico tabú de la muerte. La religión y hasta la ley civil castigan el suicidio. Matarse va contra la ley de Dios, y contra la de los hombres. Si el suicida sobrevive y es sólo un intento, además de sufrir su derrota, el sobreviviente deberá enfrentarse a un sumario judicial en su contra. Esto muestra la gravedad que tiene el hecho para la sociedad, gravedad que no alcanzó a la sinceridad.

El caso más notable es el suicidio de Favaloro. Como muchos argentinos un poco más tarde que él, sucumbió a las circunstancias enloquecedoras de la dèbacle que culminaría en el 2001. Muchos argentinos dueños de empresas desaparecieron de sus lugares conocidos abandonándolo todo. El corralito nos había acorralado como ratas. Huíamos desesperados, los jóvenes al exterior, un jubilado pidió a un juez el derecho a la eutanasia, Bruckman abandonó su fábrica de trajes en la calle Jujuy y sus obreros tomaron la fábrica y la convirtieron en fábrica recuperada. Germán Kruk, segunda generación de propietarios de un laboratorio óptico con más de cincuenta años en el mercado, desapareció hasta el día de hoy, en la semana posterior a aquel funesto 20 de diciembre, en que parecía que se había terminado el mundo.

Nadie se enteró parece, de lo que le pasó a Bruckman. Los avatares internos de los empresarios no eran interés de la gente, ya que éstos campeones del triunfo individualista, avanzaron solos en la vida llevando adelante el estandarte de Adam Smith en La riqueza de las Naciones, y como atípicos capitanes, abandonaron el barco que se hundía con los marineros adentro acostumbrados a no compartir con ellos su riqueza, no fueron tampoco capaces de compartir con ellos su común desgracia.

Sin embargo, la diminuta diputada Beatriz Baltroc, que en esa época peleaba en la Legislatura por una ley para dar legalidad a las empresas recuperadas, en una conferencia en Sociales habló de lo que le pasó a Bruckman, como si la desgracia de ese hombre no pudiera quedarle silenciada, y lo contó frente a una audiencia de pocas personas, muy poco estimuladas a preocuparse por la mala suerte de Bruckman.

Contó que Bruckman había comprado en los EEUU durante la era menemista, unas computadoras que hacían moldes y cortaban tela, a un valor de 9 millones de dólares, que fue pagando regularmente en cuotas mensuales, hasta que el país empezó a venirse abajo, en los mismos tiempos que se suicidó Favaloro. Los primeros tiempos, esas computadoras le permitieron proyectarse a mayores mercados y crecer. La caída de las ventas le impidió seguir pagando.

Bruckman continuaba la producción aún sin poder pagar las cuotas, hasta que llegó diciembre de 2001, en el que desapareció de la fábrica y de su domicilio por impedimento de afrontar el pago de los salarios. En ese mismo mes llegaron de EEUU representantes de sus acreedores y con un pase de magia, en medio de tanto recurso de amparo por el corralito, y en medio de la toma de la fábrica por sus obreros, lograron que la justicia les falle la incautación y secuestro de las máquinas, y el permiso para llevarlas de vuelta a los EEUU.

La deuda por las máquinas no se extingue por haber sido secuestradas, y pesaba sobre Bruckman además, todas las costas de abogados, judiciales y de gasto de traslado. Parece que ya había sido pagado la mitad del valor de las máquinas. Sin ellas y sin la fábrica, y sin cuenta bancaria ni ahorros, el destino de Bruckman no resultaba demasiado auspicioso.

Todo este entramado macabro de deudas y juicios pesaba también sobre una quiebra para Favaloro, quien tenía un apellido con mayor significado social que Bruckman. Favaloro se vió además amenazado en la quiebra del aval moral de su nombre.

La pérdida del aval moral de un nombre de alto valor, es la muerte social. De eso no se recupera nadie, aunque exista una recuperación económica. La sociedad argentina del final de siglo y principio del nuevo, destruyó el edificio moral que Favaloro había construido con su nombre. Él se construyó a sí mismo, como mito de sí mismo. Y quiso denodadamente que la sociedad argentina lo hiciera propio dándose toda la publicidad que pudo.

El médico rural, que se levanta con las gallinas y que está en la cama a las 9 de la noche. El estudioso, no sólo de la Ciencia sino de la Historia, inspirado en el heroísmo de San Martín. El argentino que va al exterior y es embajador de su tierra llenándola de honra por sus méritos científicos. Y el San Martín que renuncia a sus posiciones para venir a dar la batalla en la Patria. Casado con su esposa primera y única, hasta el final de la vida de ella, a pesar de no haber tenido hijos. El Instituto Favaloro no pierde la aureola de prestigio que le insufló su mentor, y sigue aún siendo sinónimo de desarrollo científico y contribución al desarrollo de la sociedad.

¿Qué hubiera pasado si Favaloro no se hubiera suicidado? ¿Acaso su suicidio no fue lo único que pudo hacer para a conservar la honra de su Instituto? ¿Por qué no queremos ver las cosas como son? ¿Cuántas cosas que no imaginamos estaba destinado a soportar Favaloro, sin caer en la denostación pública y privada, en la burla y la humillación de su nombre y en la caída del mito positivista que fundó de sí mismo?

No queremos reconocer que el tiro en el corazón que se pegó Favaloro, fue el último gesto de un hombre que continuó con su obstinación de ser el mito que quería ser, aún a costa de su propia vida. Nadie quiso desentrañar esta madeja anudada. Porque es demasiado duro, demasiado costo el que hay que pagar para entender la metáfora de Favaloro pegándose un tiro en el corazón, tan certero como ningún otro podría hacerlo.

Pero el tiro con el que se mató, no sólo fue el triunfo de su plan de vida moral, sino la resignación y aceptación del fracaso en haber logrado instalarse en la sociedad como el mito que él esperaba ser para los demás. Favaloro se pegó un tiro porque entendió que los argentinos eran insensibles a su propuesta, porque entendió que por ese lado había perdido la batalla.

Cuando Favaloro se pegó ese tiro, nos pegó un tiro bien merecido a todos. Y ahí estamos todavía, ignorando el significado de sus actos póstumos, condenando a silenciar el mensaje de este hombre por necios.

Pero el significado de su mensaje espera el momento de ser descifrado, como un papel dentro de una botella que flota en el mar, hasta poder desplazar el diagnóstico mediocre de haber sido víctima de una depresión, con lo que lavan sus manos los vulgares corazones argentinos, que terminan necesitando un by-pass.

El día que descifremos el mensaje de Favaloro, dejaremos de discutir si el estado debe hacerse cargo o no de las jubilaciones y cosas como esas, habremos entendido que una sociedad debe ser solidaria en torno algún mito ideal que nos englobe a todos, o está condenada a desintegrarse para siempre, como el Dr Favaloro.

Eva Row

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Suicidios (parte IV) Yabrán vive



De un escopetazo en la boca, apareció muerto a las 13 hs del 21 de mayo de 1988 en su Estancia de Entre Ríos, Alfredo Yabrán. Dueño de una fortuna de 600 millones de dólares. Estaba prófugo de la Justicia y su suicidio ocurrió minutos antes de ser detenido.

El presidente Carlos Menem rehusó formular comentarios". "En su nombre, el secretario de Medios de Comunicación, Raúl Delgado, descartó que el hecho hubiera causado impacto alguno en el ámbito del Poder Ejecutivo. "Es una cuestión policial y judicial", sostuvo”.

El controvertido empresario era también una pieza clave en el ríspido enfrentamiento que mantenían el presidente Carlos Menem y el gobernador bonaerense Eduardo Duhalde por la sucesión presidencial, que debía resolverse el año siguiente.

Por la mañana, el vocero de Yabrán, Wenceslao Bunge, había acusado al gobernador Duhalde de querer convertir al millonario "en la segunda víctima, después de José Luis Cabezas, de la maldita policía bonaerense”.

Otro archienemigo de Yabrán, y también de Duhalde, el ex ministro de Economía Domingo Cavallo, en su momento lo acusó de ser el jefe de la mafia en la Argentina. Cavallo pidió que se desmantelara "el sistema de impunidad del que participan miembros de la Justicia federal, de las fuerzas de seguridad y de los poderes Ejecutivo y Legislativo", sectores a los que relacionó directamente con "la organización criminal" de la que responsabilizó a Yabrán.

Curiosamente la "opinión pública" nunca fue convencida de la muerte Yabrán. El diario Página 12, al año de su suicidio, y como testimonio de que la gente no creía aùn en su muerte, hizo un trabajo periodístico de esclarecimiento que no dejaba duda por cubrir. Yabrán se había suicidado. Estaban todas las pruebas. ¿Por qué entonces la gente todavía hoy no se convence? He aquí una veta por donde entrar hacia la falla profunda de la geografía ética que predomina en la opinión pública.

La gente cree que el suicidio fue fraguado y que el hombre de los 600 millones disfruta de su dinero con nombre cambiado, tirado en alguna playa lejana. Es una necesidad imperiosa salvarle el sentido al dinero de Yabrán. Pareciera que no es posible pensar que el poder y el dinero llevan también a la destrucción del que lo tiene. Es que la idea de que el dinero lo puede todo, es un mito fundacional de la sociedad mercantilista e insolidaria en la que vivimos.

Sin la aceptación de los hechos, la gente se pierde el análisis de la verdadera naturaleza de los interrogantes. Eso habla de la ética imperante. De una ética sostenida por millones de individuos atávicos, aferrados a mitos irrenunciables, seguidores de conceptos de poca monta adornados por frases hechas sin rigor.

Curiosamente, la misma gente no es atacada de la misma incredulidad como en el caso Yabrán, sino de impiadosa indiferencia por las víctimas, cuando los muertos son una saga de 26, entre suicidios, muertes dudosas, y extrañamente casuales, que ocurrieron durante el Gobierno de Menem, en relación con testigos y declarantes de Causas que afectaban al Ejecutivo.

Esas Causas eran Ibm-Banco Nación, Lavado De Dinero, Armas, Aduana Paralela, Caso Cabezas, Marta Meza, Amia, Carlos Menem Junior, Antonio Palermo, Sonia Álvarez, Divorcio Menem Yoma. Esos 26 muertos fueron legalmente consignados por 6 Suicidios, 7 Muertes Dudosas, 3 Muertes Súbitas, 3 Accidentes, 6 Homicidios y 1 Desaparecido.

Por no querer derribar el mito de que el dinero todo lo puede, la gente se pierde de saber que las relaciones irregulares tienen su ética interna, una ética mucho más fuerte que la pública, que dirime los conflictos en los Tribunales. Los conflictos de las relaciones de negocios irregulares no se resuelven en los Tribunales. Por eso el que incumple una palabra es demandado con su vida.

La ética, en los negocios irregulares se establece como vínculo solidario entre los individuos comprometidos en esos negocios. Si un individuo es descubierto públicamente, se sabe que arrastra a los demás en una cadena. Ese individuo sabe que a los demás sólo les queda hacer que él desaparezca. Y que de ser personajes públicos a los que mancha, tendrán suficiente poder para hacerlo desaparecer, sumado a la necesidad absoluta. El suicidio es para este individuo, la única posibilidad real que le queda.

Si Yabrán se mató es porque lo iban a matar adentro de la cárcel, y es porque comprometía a grandes personajes que no pensaban caer con él en cadena. Yabrán tenía que suicidarse. Y lo hizo.

De la misma manera, los negocios irregulares de Juan Duarte, salpicaron a Perón, por su vínculo familiar. Si Juan Duarte no hubiera estado emparentado con Perón, como funcionario de cuarta que era Juancito, se le hubiera exigido la renuncia al cargo y sometido a investigación, con lo que Perón como cualquier presidente, se hubiera desligado del problema sin mancharse.

El vínculo familiar en la función estatal, aparece como un vínculo irregular. Si cae uno arrastra al otro. Perón iba a ser arrastrado indefectiblemente por Juan Duarte. La muerte de Juan Duarte era la solución, y lo fue. La gente piensa que Perón lo mandó matar. Juan Duarte habrá pensado también que Perón podía hacerlo, o tal vez Perón le dio la orden de que lo haga. La lógica dice que Juancito, como cualquiera en su lugar, consideraría mejor suicidarse que ser hombre muerto por un tercero cuando esas eran las dos únicas posibilidades que le quedaban.
Eva Row
Eva Row

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Pino Solanas, su política buitre y la resolución de Ballesteros

EN QUÉ CONSISTE LA POLÍTICA "BUITRE" DE SOLANAS 9/01/2010
Buitre, porque para conseguir el poder se alía estratégicamente con la derecha como un comensal, y la alienta al proceso de destruir al Gobierno creyendo poder así alzarse con el poder al fin de la destrucción, porque confía en que su discurso más verborrágico e incendiario que el de la misma derecha, va a poder eclipsarlo y finalmente va a poder liderar el último tramo de la destrucción y alzarse con el poder.
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RESUELVO: 1) SOBRESEER DEFINITIVAMENTE en la presente causa N° 14467(expte 7723/98) en la que no existen procesados (art. 434 inc. 2° del Código de Procedimientos en Materia Penal) 2) REMITIR copia de la presente resolución (mediante disco) y poner las actuaciones a disposición de las HONORABLES CAMARAS DE SENADORES Y DIPUTADOS DEL CONGRESO DE LA NACION para su consulta o extracción de copias de las piezas procesales que se indiquen a los efectos que estimen conducentes. TEXTO DEL FALLO Leer comentarios

Cuentos de vida

12/02/2008 EL HOMBRE DEL PODRIDO TORNILLO(cuento)
Voy caminando sin mucho apuro para abrir mi óptica. Desde lejos veo que alguien que no conozco está frente a la puerta. El hombre consulta el reloj en su muñeca. Cruza los brazos sobre el pecho. Levanta la cabeza hacia el cielo. Baja luego la cabeza y mira sus zapatos. Descruza los brazos y mete las manos en los bolsillos. Termina la secuencia espasmódica descansando su esqueleto sobre un auto estacionado, mirando la puerta cerrada de la óptica. Vuelve a mirar el reloj. Sigue...
22/02/2010 - UN ÁNGEL EN COLECTIVO (relato)
Yo estaba tan embarazada, que había pasado la fecha de parto y mi familia me cargaba con la siguiente pregunta ¿y cuándo vas a parir? Y yo me reía, esperando que la naturaleza se ocupara en cualquier momento de que llegara mi bebé.
Lady D también estaba embarazada de su primer hijo. El papá de mi hijo decía que nuestro bebé tenía mejor ajuar que el hijo del Príncipe Carlos. Eran épocas de todo importado, y yo, eufórica por mi maternidad, había comprado el mejor cochecito de Harrod's y las ropas y utensilios para bebé, de lo más hermosos que encontré. Leer completo...
06/03/2008 - LOS GLADIOLEROS (cuento)
En el baño empezó a gotear la ducha. Hace de esto cinco años. Llamé a uno de esos brujos de la humanidad que atesoran saberes aquilatados y añejados en paneles de roble, uno de esos que miramos las mujeres agachando la cabeza, reconociendo nuestra inferioridad por efecto de la prueba contundente.
El plomero, que aparece con su bonete inmenso sobre el cual tiene una estrella, trae consigo herramientas que como la varita mágica, sólo obedecen a su secreto conjuro. La casa es un poco vieja, me dijo al irse, la próxima vez no le va a poder cambiar el cuerito a la canilla, va a tener que cambiar los caños. La sentencia estaba echada.
Cinco años después, es decir, ahora, se volvió a romper el cuerito y volvió a gotear la ducha. Leer más...
9/10/2008 - LOS JUDÍOS Y LOS REYES MAGOS (cuento)
Era la mañana del 6 de enero de 1954. Verano. En ese año yo iría al colegio por primera vez. Era la hija mayor de un matrimonio de judíos polacos inmigrantes. Teníamos un local de comercio seguido de vivienda, como había entonces. En el local, estaba mi papá. En la cocina de la vivienda, estaba mi mamá haciéndome el desayuno. Mis dos hermanitos, de 3 y 4 años, estaban aún en las cunas. Yo desayuné, y como hacía todos los días, salí a la calle a jugar con mis amiguitas. Serían las 10 de la mañana. Salgo a la calle y lo primero que veo es que todas mis amiguitas están juntas, y tienen algún juguete en la mano. Me extrañó muchísimo.
La Susi, mi mejor amiguita, tenía una enorme muñeca de trapo que yo no conocía, y la abrazaba y la ponía en el suelo a caminar, y la muñeca blanduzca se bamboleaba sacudiendo las trenzas rubias de hilos de lana de tejer.Leer Más...
16/09/2008 - MI LIBRO DE LECTURA DEL 55 (cuento)
El 16 de septiembre de 1955 yo tenía siete años, y estaba en "primero superior" (hoy segundo grado) de la escuela primaria.
La Revolución Libertadora trajo un cambio a la Escuela. Desaparecieron los carteles que cubrían las paredes en su parte superior tocando el techo de mi aula. De letras inmensas, decían "Segundo Plan Quinquenal-Perón cumple-Evita dignifica". La palabra "quinquenal" me encandilaba con sus sonidos juguetones, y no entendía bien qué quería decir "dignifica".
La presencia de Perón y Evita se trocó por paredes ascépticas, vacías, que me impresionaron cuando volví a la Escuela, después de unos días de asueto. El retrato de San Martín lucía ahora solitario y único símbolo del aula, como frío testimonio en blanco y negro de una historia lejana, sin la companía de aquellos carteles de colores alegres, de fondo amarillo y letras rojas, que representaban cosas del presente. Leer más...
13/11/2008 - GUEFILTE FISH (cuento)
Como yo soy la intelectual de la familia, mi cuñada Rivke me tiene envidia. ¿Qué creías? Te voy a contar lo que pasó. Era Rosh Hashaná y mamá invitó a hacer fiesta en su casa. Yo no le dije que no, ¿qué, acaso quiero cocinar para diez personas? Si a ella le gusta, que lo haga ella. El día que no esté mamá, va a ser otra cosa. Ahí voy a tener que cocinar yo, porque no voy a esperar que mi cuñada aprenda a cocinar, ni voy a comer esas porquerías que hace que no tienen gusto a nada.
Bueno, te estaba diciendo. Resulta que me puse a leer la historia del guefilte fish, en un libro antiguo de cultura idish. Vos sabés que a mí me gustan los libros, no voy a dejar de leer libros sólo para que mi cuñada no se sienta mal. Entonces leí que el guefilte fish estaba formado por tres distintas clases de pescado por una razón. Yo siempre me pregunté cuál serìa la razón de que fuera necesario hacerlo de distintos pescados. Leer más...
24/12/2008 - UN CUENTO DE NAVIDAD (cuento)
A pesar de ser judía, celebré Navidad mientras duró el matrimonio con el padre de mi hijo, que murió en el año 1994. Era gallego, socialista y agnóstico, pero le encantaba la Navidad, una costumbre que su madre engalanaba con una enorme Empanada a la Gallega que quedó en la memoria de sus cinco hijos. La Empanada a la Gallega de Doña Encarnación, a quien no tuve el gusto de conocer porque llegué tarde a la vida de esa familia, se repetía cada Navidad, con el consiguiente comentario obligado, “nada que ver con la que hacía la vieja”.

Mi nene era muy chiquito, recién ese año se había dado cuenta del personaje de Papá Noel. Su papá se disfrazaba y hacía las delicias de todos los chicos. Le habíamos dicho que iba a venir Papá Noel, con una bolsa de regalos. Leer más...
04/05/2008 - BUNGE ME SALVÓ LA VIDA (relato)
Bunge me salvó la vida con el mismo extraño mecanismo con el que mi hermanito descubrió la palmeta. Primero cuento la historia de mi hermanito. Después retomo con Bunge.
Capítulo 1. El extraño caso de mi hermanito y la palmeta
Un día apareció Raid.
Un aviso novedoso decía por televisión: ¡con la palmeta NO! ¡Llegó Raid! y aparecía en un dibujo animado, una palmeta estrellando insectos en la pared enchastrada de moscas aplastadas, y luego una señorita disparando el Raid por el ambiente. Mi hermanito y yo estábamos mirando televisión, y ambos nos asombramos. Leer más...