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22 de febrero de 2010

ROMANTIC ARGENTINA 1932- IMPERDIBLE-

ALLÁ ESTABAN PASANDO LA CRISIS DEL 30 QUE DURÓ UNA DÉCADA

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LO MISMO QUE ACÁ, ESCUCHÁ BIEN

CAMBIÁ USA POR ARGENTINA

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HACE 28 AÑOS, EL MISMO AMOR, LA MISMA LLUVIA, Y UN ÁNGEL EN COLECTIVO

Coincidía la secuencia de días, sábado 20, domingo 21, lunes 22 de febrero de 1982.
Yo estaba tan embarazada, que había pasado la fecha de parto y mi familia me cargaba con la siguiente pregunta ¿y cuándo vas a parir? Y yo me reía, esperando que la naturaleza se ocupara en cualquier momento de que llegara mi bebé.
Lady D también estaba embarazada de su primer hijo. El papá de mi hijo decía que nuestro bebé tenía mejor ajuar que el hijo del Príncipe Carlos. Eran épocas de todo importado, y yo, eufórica por mi maternidad, había comprado el mejor cochecito de Harrod's y las ropas y utensilios para bebé, de lo más hermosos que encontré.

El sábado 20 de febrero de 1982, decidimos ir a casa de mi hermano Roberto que vivía en Lanús, mi otro hermano Mario también venía con su esposa. ¿No es muy riesgoso ir tan lejos? me preguntaron. No, yo me siento bien, contesté. Igual, ya había arreglado con la obstetra internarme el lunes. Me iba a inducir el parto si es que hasta el lunes no pasaba nada.

Pero resultó arriesgado haber ido tan lejos, porque nos agarró una inundación por una tormenta, exactamente igual que lo que pasó esta semana, y fue una odisea volver a casa.

Que haya vuelto sana y salva se debe a un "ángel en colectivo", que recuerdo todos los años en esta fecha, y que si fuera creyente, diría que me lo mandó Dios.

A eso de las 7 de la tarde, se largó una tormenta terrible, de repente, sin que nadie lo hubiera advertido. Cuando salimos de casa estaba despejado, hacía mucho calor y estábamos vestidos de verano, bien desabrigados.

Cuando se largó la tormenta, mi hermano Roberto, el dueño de casa, nos dijo que nos fuéramos rápido, que en esa zona, con una tormenta así, siempre se inunda, y que si yo llegaba a sentir contracciones tal vez no podría llegar al sanatorio.

Agarramos nuestras cosas velozmente y en medio de una lluvia torrencial quisimos entrar a nuestro auto, pero ocurrió un accidente: el papá de mi hijo estrenaba zapatos nuevos y las suelas estaban resbaladizas. Al querer meter la llave en la puerta de nuestro auto, se resbaló, cayó sobre el agua que ya tenía 20 cm sobre el nivel de la calle, las llaves se le cayeron de la mano, y una correntada las arrastró a velocidad, sin que pudiéramos divisarlas.

Mi hermano Mario, ya se había subido a su auto y sin ver lo que nos pasaba había arrancado. MI hermano Roberto le avisó que esperara con gestos, le dijo que nos llevara, que él iba a tratar de encontrar las llaves cuando se terminara la tormenta, que dejáramos nuestro auto en Lanús y nos fuéramos con ellos.

Así hicimos, menos mal, porque si hubiéramos estado solos en lugar de estar los cuatro, me hubiera asustado mucho más de lo que me asusté por lo que pasó. Además, el auto de mi hermano Mario era un Taunus, auto grande, y el nuestro un auto chiquito, un Fiat 133, que se hubiera detenido mucho antes que lo que se detuvo el Taunus en medio de la inundación en Avellaneda.

Fuimos unas cuantas cuadras, en medio de la lluvia pero andando, hasta que llegamos a Avellaneda, a una avenida muy ancha. Estaba totalmente oscuro, se había hecho de noche. Y empezamos a ver que algunos autos que venían en contra estaban detenidos y se balanceaban como un bote empujados por una corriente de agua que largaban a ambos lados los pocos que podían andar, mientras avanzaban muy lentamente.

El nuestro empezó a hacer lo mismo.Se detuvo y se balanceaba, mientras entraba el agua y subía el nivel. Levanté los piés para sacarlos del agua y sentí ya mojado el asiento. Estaba sentada sobre agua sucia. La idea de tener la zona vaginal en contacto con el agua sucia de una inundación me horrorizó, estando en mi estado de casi parturienta. Mi hermano sacó el pasacassete de abajo del agua diciendo: mirá hasta dónde entró el agua!!!.

Entonces yo anuncié: me voy del auto. ¿Adónde vas? Me increparon todos, es peligroso, no podés salir del auto, puede haber un cable y te podés electrocutar, o podés caerte si pisás mal. Yo abrí la puerta del auto y salí. Entonces salieron todos. De la mano fui despacito hasta un portal con un pequeño techito. Los cuatro nos pusimos en fila contra la pared, mientras seguía lloviendo.

Recuerdo la impresión de ver todas las casas cerradas herméticamente, con las persianas bajas, sin poder verse un ser humano que pudiera ayudarnos en esa circunstancia. Levanté mi vestido y lo estrujé como se hace con un trapo de piso, para sacar el agua que me chorreaba en las piernas. Por suerte el agua no llegaba hasta el portal donde estábamos refugiados. E hicimos silencio. Un silencio impotente. Yo estaba tiritando de frío, estaba toda mojada, y no podía hacer otra cosa más que esperar. Y seguía lloviendo. Y yo tenía miedo. Miedo de que me vinieran ahí las contracciones. Miedo de que se me rompiera la bolsa y yo no me diera cuenta porque estaba totalmente mojada.

Estuvimos unos diez minutos así. Ya no pasaban más autos. Dos o tres quedaban flotando sin luces. Y nosotros en silencio. De pronto vemos venir un colectivo con las luces encendidas. A ninguno de nosotros se nos ocurrió que estuviera en línea, era obvio que el hombre andaba solo y vacío y que no iba a buscar pasajeros, que seguramente se volvía a su casa, así que ninguno de nosotros se movió, sólo lo mirábamos pasar. Pero el colectivo paró frente a nosotros. El chofer nos hizo seña con la mano. Entonces corrimos desesperados. En la puerta nos preguntó hasta dónde íbamos. No importa, le dijimos, por favor sáquenos de acá hasta cualquier lugar donde podamos volver a casa. Suban, dijo.

Subimos los cuatro. Mientras subíamos, volvió a preguntar hasta dónde íbamos. Mi hermano le dijo que ellos iban a Chacarita, pero que se podían bajar en cualquier lado donde pudieran tomar algo para volver a casa. Y le mostró el Taunus que habíamos abandonado. El hombre le propuso arrastrar el auto hasta donde no haya agua. Mi hermano se subíó al Taunus y el colectivo lo empujó hasta donde ya no había más inundación, una dos cuadras. Cuando ya el auto no estaba en el agua, mi hermano intentó arrancarlo pero no pudo, no había caso. Así que se volvió al colectivo y le dijo al colectivero: no importa, lo dejo acá y mañana lo vengo a buscar. El colectivero llevó a mi hermano hasta un lugar donde él podía viajar a Chacarita. Nosotros también queríamos bajar ahí, pero el chofer nos volvió a preguntar hasta dónde íblamos. Le dijimos que muy lejos, a Once. Entonces nos dijo: yo los llevo, la señora está embarazada, no la puedo dejar en cualquier lado. ¿Pero usted está en línea? ¿No tiene que seguir su recorrido? le pregunté. No, me dijo. Iba para mi casa y los ví.

Nos sentamos en silencio, asombrados, maravillados. Al llegar cerca de Once nos preguntó exactamente la dirección, porque nos quería dejar en la puerta. Le dijimos la dirección. El papá de mi hijo me dijo: no te preocupes, le voy a dar unos buenos pesos. Llegamos a la puerta de casa, el colectivo paró. Sacamos un dinero que podrían ser unos cien pesos de ahora, porque lo que había hecho ese hombre era increíble. Pero el colectivero se negó, no quiso aceptar ni un solo peso. Nos bajamos diciéndole que no lo íbamos a olvidar. Nos saludó y se perdió para siempre.

Al día siguiente fue un día de sol radiante. Fuimos a Lanús a buscar el Fiat y el Taunus. Mi hermano Roberto había encontrado las llaves. Con el Fiat fuimos hasta el lugar donde habíamos dejado el Taunus. Mi hermano Mario lo puso en marcha, pero del caño de escape salío un chorro de agua increíble.

Enfilamos para casa otra vez, y al llegar se me rompió la bolsa. Me interné esa misma noche del domingo 21 de febrero, y mi bebé nació el lunes 22 de febrero de 1982, a las 21 horas.

Hace 28 años, justo hoy, me convertí en mamá. Y no puedo olvidarme de ese "ángel en colectivo".

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Pino Solanas, su política buitre y la resolución de Ballesteros

EN QUÉ CONSISTE LA POLÍTICA "BUITRE" DE SOLANAS 9/01/2010
Buitre, porque para conseguir el poder se alía estratégicamente con la derecha como un comensal, y la alienta al proceso de destruir al Gobierno creyendo poder así alzarse con el poder al fin de la destrucción, porque confía en que su discurso más verborrágico e incendiario que el de la misma derecha, va a poder eclipsarlo y finalmente va a poder liderar el último tramo de la destrucción y alzarse con el poder.
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RESUELVO: 1) SOBRESEER DEFINITIVAMENTE en la presente causa N° 14467(expte 7723/98) en la que no existen procesados (art. 434 inc. 2° del Código de Procedimientos en Materia Penal) 2) REMITIR copia de la presente resolución (mediante disco) y poner las actuaciones a disposición de las HONORABLES CAMARAS DE SENADORES Y DIPUTADOS DEL CONGRESO DE LA NACION para su consulta o extracción de copias de las piezas procesales que se indiquen a los efectos que estimen conducentes. TEXTO DEL FALLO Leer comentarios

Cuentos de vida

12/02/2008 EL HOMBRE DEL PODRIDO TORNILLO(cuento)
Voy caminando sin mucho apuro para abrir mi óptica. Desde lejos veo que alguien que no conozco está frente a la puerta. El hombre consulta el reloj en su muñeca. Cruza los brazos sobre el pecho. Levanta la cabeza hacia el cielo. Baja luego la cabeza y mira sus zapatos. Descruza los brazos y mete las manos en los bolsillos. Termina la secuencia espasmódica descansando su esqueleto sobre un auto estacionado, mirando la puerta cerrada de la óptica. Vuelve a mirar el reloj. Sigue...
22/02/2010 - UN ÁNGEL EN COLECTIVO (relato)
Yo estaba tan embarazada, que había pasado la fecha de parto y mi familia me cargaba con la siguiente pregunta ¿y cuándo vas a parir? Y yo me reía, esperando que la naturaleza se ocupara en cualquier momento de que llegara mi bebé.
Lady D también estaba embarazada de su primer hijo. El papá de mi hijo decía que nuestro bebé tenía mejor ajuar que el hijo del Príncipe Carlos. Eran épocas de todo importado, y yo, eufórica por mi maternidad, había comprado el mejor cochecito de Harrod's y las ropas y utensilios para bebé, de lo más hermosos que encontré. Leer completo...
06/03/2008 - LOS GLADIOLEROS (cuento)
En el baño empezó a gotear la ducha. Hace de esto cinco años. Llamé a uno de esos brujos de la humanidad que atesoran saberes aquilatados y añejados en paneles de roble, uno de esos que miramos las mujeres agachando la cabeza, reconociendo nuestra inferioridad por efecto de la prueba contundente.
El plomero, que aparece con su bonete inmenso sobre el cual tiene una estrella, trae consigo herramientas que como la varita mágica, sólo obedecen a su secreto conjuro. La casa es un poco vieja, me dijo al irse, la próxima vez no le va a poder cambiar el cuerito a la canilla, va a tener que cambiar los caños. La sentencia estaba echada.
Cinco años después, es decir, ahora, se volvió a romper el cuerito y volvió a gotear la ducha. Leer más...
9/10/2008 - LOS JUDÍOS Y LOS REYES MAGOS (cuento)
Era la mañana del 6 de enero de 1954. Verano. En ese año yo iría al colegio por primera vez. Era la hija mayor de un matrimonio de judíos polacos inmigrantes. Teníamos un local de comercio seguido de vivienda, como había entonces. En el local, estaba mi papá. En la cocina de la vivienda, estaba mi mamá haciéndome el desayuno. Mis dos hermanitos, de 3 y 4 años, estaban aún en las cunas. Yo desayuné, y como hacía todos los días, salí a la calle a jugar con mis amiguitas. Serían las 10 de la mañana. Salgo a la calle y lo primero que veo es que todas mis amiguitas están juntas, y tienen algún juguete en la mano. Me extrañó muchísimo.
La Susi, mi mejor amiguita, tenía una enorme muñeca de trapo que yo no conocía, y la abrazaba y la ponía en el suelo a caminar, y la muñeca blanduzca se bamboleaba sacudiendo las trenzas rubias de hilos de lana de tejer.Leer Más...
16/09/2008 - MI LIBRO DE LECTURA DEL 55 (cuento)
El 16 de septiembre de 1955 yo tenía siete años, y estaba en "primero superior" (hoy segundo grado) de la escuela primaria.
La Revolución Libertadora trajo un cambio a la Escuela. Desaparecieron los carteles que cubrían las paredes en su parte superior tocando el techo de mi aula. De letras inmensas, decían "Segundo Plan Quinquenal-Perón cumple-Evita dignifica". La palabra "quinquenal" me encandilaba con sus sonidos juguetones, y no entendía bien qué quería decir "dignifica".
La presencia de Perón y Evita se trocó por paredes ascépticas, vacías, que me impresionaron cuando volví a la Escuela, después de unos días de asueto. El retrato de San Martín lucía ahora solitario y único símbolo del aula, como frío testimonio en blanco y negro de una historia lejana, sin la companía de aquellos carteles de colores alegres, de fondo amarillo y letras rojas, que representaban cosas del presente. Leer más...
13/11/2008 - GUEFILTE FISH (cuento)
Como yo soy la intelectual de la familia, mi cuñada Rivke me tiene envidia. ¿Qué creías? Te voy a contar lo que pasó. Era Rosh Hashaná y mamá invitó a hacer fiesta en su casa. Yo no le dije que no, ¿qué, acaso quiero cocinar para diez personas? Si a ella le gusta, que lo haga ella. El día que no esté mamá, va a ser otra cosa. Ahí voy a tener que cocinar yo, porque no voy a esperar que mi cuñada aprenda a cocinar, ni voy a comer esas porquerías que hace que no tienen gusto a nada.
Bueno, te estaba diciendo. Resulta que me puse a leer la historia del guefilte fish, en un libro antiguo de cultura idish. Vos sabés que a mí me gustan los libros, no voy a dejar de leer libros sólo para que mi cuñada no se sienta mal. Entonces leí que el guefilte fish estaba formado por tres distintas clases de pescado por una razón. Yo siempre me pregunté cuál serìa la razón de que fuera necesario hacerlo de distintos pescados. Leer más...
24/12/2008 - UN CUENTO DE NAVIDAD (cuento)
A pesar de ser judía, celebré Navidad mientras duró el matrimonio con el padre de mi hijo, que murió en el año 1994. Era gallego, socialista y agnóstico, pero le encantaba la Navidad, una costumbre que su madre engalanaba con una enorme Empanada a la Gallega que quedó en la memoria de sus cinco hijos. La Empanada a la Gallega de Doña Encarnación, a quien no tuve el gusto de conocer porque llegué tarde a la vida de esa familia, se repetía cada Navidad, con el consiguiente comentario obligado, “nada que ver con la que hacía la vieja”.

Mi nene era muy chiquito, recién ese año se había dado cuenta del personaje de Papá Noel. Su papá se disfrazaba y hacía las delicias de todos los chicos. Le habíamos dicho que iba a venir Papá Noel, con una bolsa de regalos. Leer más...
04/05/2008 - BUNGE ME SALVÓ LA VIDA (relato)
Bunge me salvó la vida con el mismo extraño mecanismo con el que mi hermanito descubrió la palmeta. Primero cuento la historia de mi hermanito. Después retomo con Bunge.
Capítulo 1. El extraño caso de mi hermanito y la palmeta
Un día apareció Raid.
Un aviso novedoso decía por televisión: ¡con la palmeta NO! ¡Llegó Raid! y aparecía en un dibujo animado, una palmeta estrellando insectos en la pared enchastrada de moscas aplastadas, y luego una señorita disparando el Raid por el ambiente. Mi hermanito y yo estábamos mirando televisión, y ambos nos asombramos. Leer más...