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24 de diciembre de 2010

Contribución al entendimiento de la adicción a sustancias y otras yerbas

Imaginate que te despertás acostado en una cama, sin memoria, y te das cuenta de que estás inválido, que no podés incorporarte ni darte vuelta, imposibilitado de salir de la cama y caminar. Podés mover los brazos y las piernas, pero el tronco no te responde. Te hiciste encima y estás húmedo hasta la cintura. Estás solo y desesperado de hambre y de sed, y te ponés a llorar y a gritar.

Al escucharte llorar viene corriendo una mujer que te habla en un idioma que no comprendés. Ella te lava, te deja limpio y seco; te cambia la ropa. Te sentís feliz, y le sonreís.

Luego ella se sienta contigo en un sillón, te sostiene en sus brazos, te pone el pezón de su pecho en tu boca, de donde mana un líquido que te saca el hambre. Te da mucho placer succionar, la leche sale generosa, te da satisfacción tragarla y que te llegue a la panza sacándote el hambre y la sed; todo eso mientras ella te mira a los ojos con una dulzura infinita, acariciándote la cabeza.

Esa situación original, nuestra primera experiencia de vida, nos deparó en el primer día una angustia terminal y luego la satisfacción y el amparo más absoluto. Por seis meses se repitió esa combinación mágica de recibir todo lo que necesitábamos para satisfacer todas nuestras necesidades. Las físicas y las afectivas. Por seis meses sentimos la seguridad completa y recibimos todo el amor que éramos capaces de desear.

Luego empezaron nuestras correrías por la vida al poder deambular, primero gateando, luego caminando. Empezaron también los golpes que nos dimos al trastabillar.

¿Quién puede creer que por no tener recuerdo de esos seis meses, esa experiencia no ha quedado sellada a fuego en la memoria oculta, vibrando en algún rincón primordial de nuestra psíquis?

¿Cómo no pensar que ese sea el estado ideal al que queremos regresar, añorando la felicidad completa, cuando no podíamos desear nada más que aquello que nos era proveído?

¿Cómo no pensar que las sustancias o las distintas cosas a las que somos adictos, no sean un remedo de esa leche materna?

¿Cómo no pensar que el adicto regresa huyendo de la vida deambulatoria hacia ese estado paradisíaco?

¿Cómo no pensar que el adicto a una sustancia remeda el pasado y huye de una vida que hoy lo acosa con exigencias que no puede cumpllir y con deseos que no puede satisfacer?

¿Cómo no buscar en el remoto pasado el recuerdo de la felicidad absoluta cuando el presente es una mezcla de miedo y dolor, de dolor y miedo?

Algunos se deprimen eternamente y consiguen viajar por el inconsciente en busca del Edén, succionando, respirando, bebiendo, o inyectándose alguna sustancia que los aleja de una realidad que los agobia, remedando el rito de la perfecta vida del principio.

Cualquiera puede volverse adicto a una sustancia o a otra cosa. Pero algunos pueden salir y otros no. Algunos ni siquiera reconocen su adicción.

¿Qué será lo que hace que unos puedan y otros no?

Es difícil salir cuando uno cree que la propia vida está manejada por riendas poderosas que están en manos ajenas, en manos de un sistema económico o de una utopía histórica.

Algunos han tenido un derrotero por el que forjaron una personalidad que les permite tener las riendas de su vida en la mano, aunque sea las pocas que quedan sueltas, obviando las circunstancias irreductibles, para moverse obstinadamente en el espacio que queda libre, por más exiguo que sea, y si por esas cosas caen en la adicción, pueden reaccionar un día y salir. Entre ellos se encuentran los sobrevivientes de cualquier Holocausto. Mi hermana Golde, por ejemplo.

Pero algunos entregan tambíen las riendas que quedan libres, porque sienten que se han apoderado de las principales, de las que deciden las cosas más importantes, las que determinan desde afuera una falta de reconocimiento social.

En definitiva, creo yo, es un asunto de salud mental. De la salud mental inconmovilble de algunas personas, o de una salud mental alterada por la realidad y por la propia historia.

Todo ser humano que sufre o que hace sufrir a otros por su adicción, debería querer tomar las riendas de su vida, aunque sean las pocas que le queden libres, sin entregarse. He aquí una rebelión interesante, una batalla que vale la pena encarar, perfectamente encuadrada en la batalla general contra el apropiador de las riendas que determinan las pautas principales de la vida de todos, que ubicamos en el sistema del neoliberalismo y dogmas nefastos afines.

Apéndice:

El Capitalismo es una droga que crea adictos peligrosos y asesinos, con efectos malignos sólo sobre el cuerpo ajeno, nunca en el propio, por lo cual el capitalista no reconoce jamás que es adicto a la acumulación de capital.

Los capitalistas encuentran en los negocios del capitalismo su viaje al Edén perdido, y acumulan capital sin poder detenerse, sin saber para qué tanto. Se rodean de bienes de inversión y de consumo que lo satisfacen temporalmente, que son reemplazados por otros nuevos, en una carrera de velocidad que segrega adrenalina, como la teta materna segregaba leche.

Los capitalistas no van a reconocer jamás que son adictos al capital. Ellos reciben su satisfacción con cada negocio, pero como su adicción no pone en riesgo su propia vida sino la de los más pobres, nunca cobrarán consciencia del efecto maligno de su adicción, que va a parar en forma de desgracia no hacia él, sino a los menos afortunados. Los ricos tienen de su adicción al capital, sólo el placer. Lo que los hace creerse que están en el rumbo moralmente correcto. Han hallado la piedra filosofal. Por eso el neoliberalismo es una ideología que pretende tener fundamento en cuestiones morales, en "valores", como ellos le llaman a juntar dinero con viveza.



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Pino Solanas, su política buitre y la resolución de Ballesteros

EN QUÉ CONSISTE LA POLÍTICA "BUITRE" DE SOLANAS 9/01/2010
Buitre, porque para conseguir el poder se alía estratégicamente con la derecha como un comensal, y la alienta al proceso de destruir al Gobierno creyendo poder así alzarse con el poder al fin de la destrucción, porque confía en que su discurso más verborrágico e incendiario que el de la misma derecha, va a poder eclipsarlo y finalmente va a poder liderar el último tramo de la destrucción y alzarse con el poder.
Leer el post..
RESUELVO: 1) SOBRESEER DEFINITIVAMENTE en la presente causa N° 14467(expte 7723/98) en la que no existen procesados (art. 434 inc. 2° del Código de Procedimientos en Materia Penal) 2) REMITIR copia de la presente resolución (mediante disco) y poner las actuaciones a disposición de las HONORABLES CAMARAS DE SENADORES Y DIPUTADOS DEL CONGRESO DE LA NACION para su consulta o extracción de copias de las piezas procesales que se indiquen a los efectos que estimen conducentes. TEXTO DEL FALLO Leer comentarios

Cuentos de vida

12/02/2008 EL HOMBRE DEL PODRIDO TORNILLO(cuento)
Voy caminando sin mucho apuro para abrir mi óptica. Desde lejos veo que alguien que no conozco está frente a la puerta. El hombre consulta el reloj en su muñeca. Cruza los brazos sobre el pecho. Levanta la cabeza hacia el cielo. Baja luego la cabeza y mira sus zapatos. Descruza los brazos y mete las manos en los bolsillos. Termina la secuencia espasmódica descansando su esqueleto sobre un auto estacionado, mirando la puerta cerrada de la óptica. Vuelve a mirar el reloj. Sigue...
22/02/2010 - UN ÁNGEL EN COLECTIVO (relato)
Yo estaba tan embarazada, que había pasado la fecha de parto y mi familia me cargaba con la siguiente pregunta ¿y cuándo vas a parir? Y yo me reía, esperando que la naturaleza se ocupara en cualquier momento de que llegara mi bebé.
Lady D también estaba embarazada de su primer hijo. El papá de mi hijo decía que nuestro bebé tenía mejor ajuar que el hijo del Príncipe Carlos. Eran épocas de todo importado, y yo, eufórica por mi maternidad, había comprado el mejor cochecito de Harrod's y las ropas y utensilios para bebé, de lo más hermosos que encontré. Leer completo...
06/03/2008 - LOS GLADIOLEROS (cuento)
En el baño empezó a gotear la ducha. Hace de esto cinco años. Llamé a uno de esos brujos de la humanidad que atesoran saberes aquilatados y añejados en paneles de roble, uno de esos que miramos las mujeres agachando la cabeza, reconociendo nuestra inferioridad por efecto de la prueba contundente.
El plomero, que aparece con su bonete inmenso sobre el cual tiene una estrella, trae consigo herramientas que como la varita mágica, sólo obedecen a su secreto conjuro. La casa es un poco vieja, me dijo al irse, la próxima vez no le va a poder cambiar el cuerito a la canilla, va a tener que cambiar los caños. La sentencia estaba echada.
Cinco años después, es decir, ahora, se volvió a romper el cuerito y volvió a gotear la ducha. Leer más...
9/10/2008 - LOS JUDÍOS Y LOS REYES MAGOS (cuento)
Era la mañana del 6 de enero de 1954. Verano. En ese año yo iría al colegio por primera vez. Era la hija mayor de un matrimonio de judíos polacos inmigrantes. Teníamos un local de comercio seguido de vivienda, como había entonces. En el local, estaba mi papá. En la cocina de la vivienda, estaba mi mamá haciéndome el desayuno. Mis dos hermanitos, de 3 y 4 años, estaban aún en las cunas. Yo desayuné, y como hacía todos los días, salí a la calle a jugar con mis amiguitas. Serían las 10 de la mañana. Salgo a la calle y lo primero que veo es que todas mis amiguitas están juntas, y tienen algún juguete en la mano. Me extrañó muchísimo.
La Susi, mi mejor amiguita, tenía una enorme muñeca de trapo que yo no conocía, y la abrazaba y la ponía en el suelo a caminar, y la muñeca blanduzca se bamboleaba sacudiendo las trenzas rubias de hilos de lana de tejer.Leer Más...
16/09/2008 - MI LIBRO DE LECTURA DEL 55 (cuento)
El 16 de septiembre de 1955 yo tenía siete años, y estaba en "primero superior" (hoy segundo grado) de la escuela primaria.
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La presencia de Perón y Evita se trocó por paredes ascépticas, vacías, que me impresionaron cuando volví a la Escuela, después de unos días de asueto. El retrato de San Martín lucía ahora solitario y único símbolo del aula, como frío testimonio en blanco y negro de una historia lejana, sin la companía de aquellos carteles de colores alegres, de fondo amarillo y letras rojas, que representaban cosas del presente. Leer más...
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Bueno, te estaba diciendo. Resulta que me puse a leer la historia del guefilte fish, en un libro antiguo de cultura idish. Vos sabés que a mí me gustan los libros, no voy a dejar de leer libros sólo para que mi cuñada no se sienta mal. Entonces leí que el guefilte fish estaba formado por tres distintas clases de pescado por una razón. Yo siempre me pregunté cuál serìa la razón de que fuera necesario hacerlo de distintos pescados. Leer más...
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04/05/2008 - BUNGE ME SALVÓ LA VIDA (relato)
Bunge me salvó la vida con el mismo extraño mecanismo con el que mi hermanito descubrió la palmeta. Primero cuento la historia de mi hermanito. Después retomo con Bunge.
Capítulo 1. El extraño caso de mi hermanito y la palmeta
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Un aviso novedoso decía por televisión: ¡con la palmeta NO! ¡Llegó Raid! y aparecía en un dibujo animado, una palmeta estrellando insectos en la pared enchastrada de moscas aplastadas, y luego una señorita disparando el Raid por el ambiente. Mi hermanito y yo estábamos mirando televisión, y ambos nos asombramos. Leer más...