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29 de abril de 2011

SOY UNA MUJER EN RIESGO Y NO PUEDO HACER NADA

La Argentina ocupa el cuarto lugar entre países de América Latina por la cantidad de femicidios cometidos por violencia de género, dijeron organizaciones que realizaron una movilización en el centro porteño para reclamar políticas públicas contra ese tipo de crímenes, cuando fueron 260 las víctimas mortales en 2010.

Soy una mujer en riesgo, y no puedo hacer nada. Esas fueron sus palabras, ayer en la óptica. Cuando se fue, me envió por mail la invitación a la Feria del Libro para este domingo, donde hace la presentación de su libro.

Ella y el marido son dos intelectuales conocidos en el ambiente. Nadie sabe el drama que viven en su matrimonio. Ella dice que él puede terminar matándola. Que hizo lo que pudo pero no hay forma.

Tienen una gran afinidad intelectual. Parecen una pareja maravillosa. Todo el que los conoce los estima. A cada uno de los dos por razones propias. Elaboran juntos los asuntos que necesitan comentarse. El aporta su enorme conocimiento de una cultura general pocas veces vista. Ella su aptitud literaria, su capacidad de análisis y su criterio. Ella lo admira en su trabajo. El la apoya y la ayuda en el suyo.

Es el segundo matrimonio de los dos. Los dos tienen hijos que viven solos, pero ninguno en común. Hasta podría decirse que en el fondo subsiste un amor enrevesado, pero sin sexo hace rato. Siendo el sexo un asunto de dos, él, que entiende de psicoanálisis, la acusa a ella de haber terminado la vida sexual. Ella dice que nunca se negó, sólo que no se le despierta más el deseo, y no se siente culpable por eso, sino más bien víctima de la situación, pero nunca se quejaría a él por eso. En cambio él sí se da el gusto de culpabilizarla, según ella, sólo para hacerla sentir culpable.

La pareja vive una violencia intermitente, mechada de períodos de paz. De pronto surge un enfrentamiento. Ella dice que viven discutiendo diferencias conceptuales y política, tanto como cuestiones domésticas, pero no sabe cómo de repente él estalla. Que no sabe por qué él estalla. Que no sabe qué hace a la diferencia entre discutir normalmente o armarse entre ellos una escena de locura.

Las escenas violentas las protagoniza el marido. Grita: sobre todo, grita. Mientras ella le pide que se calme por favor, rogándole que no grite. El rompe objetos contra el piso. Patea sillas. Le tira todo lo que tiene arriba del escritorio arrasando con el brazo. Ella dice que en ese momento le pide perdón de cualquier cosa y se asume culpable de lo que él quiera con tal de calmarlo.

¿Y los vecinos no escuchan? le pregunté. No se meten, me dijo. Ni el portero quiere meterse. Los gritos que salen del departamento son atroces, dice ella. Todos deben escuchar. Pero nadie quiere meterse. A veces deseo que alguien llame a la Policía. Pero nadie lo hace.

¿Y no se trataron? le pregunté. Sí, me contestó, fuimos a un psiquiatra, una sola vez. El tuvo un estallido frente al psiquiatra. El psiquiatra trató de hacerle entender que su reacción era desmesurada en relación al asunto que se trataba, pero no consiguió nada, siguió enfurecido. El no quiso volver. Ella fue sola a ver al psiquiatra después de eso. El psiquiatra le dijo que no podía hacer nada si él no quería volver. Ella le preguntó qué tenía que hacer frente a esos estallidos. Le contestó "no puedo aconsejarla si él no quiere tratarse."

¿Por qué no hacés una denuncia a la Policía por mal trato psicológico? le dije. Ya fui la Policía, me contestó. Pero lo que te ofrecen es la separación por la fuerza. No te ofrecen ninguna otra alternativa. Y yo no puedo separarme. Primero por la situación económica en la que quedaríamos ambos, totalmente destruídos, totalmente. El sobre todo, quedaría en la ruina. Con su entrada de monotributista no le alcanza para mantener una casa solo. Y segundo porque estoy segura de que tiene que haber alguna instancia que lo amenace lo suficiente como para evitar esas escenas de terror y nerviosismo extremo, que en cualquier momento terminan en la muerte de alguno de los dos. A veces pienso que yo también puedo enloquecer y perder el dominio, en medio del terror que padezco.

¿Y qué pasó cuando fuiste a la Policía? le pregunté. Mirá, me contestó, ese día él estalló en el supermercado. Llegó al supermercado cuando yo había cargado el changuito casi hasta el último peso que tenía en la billetera. Y empezó a comprar más cosas y agregarlas al changuito. Entonces yo le hice la pregunta que disparó la locura: ¿vos tenés plata? Se lo dije con fastidio, porque sabía que él no tenía plata, ya que todo el dinero que ganó en ese mes se había destinado a los gastos fijos. Fue suficiente para empezar a hacerme esas escenas de violencia. Consideró que lo estaba humillando por no tener dinero en el bolsillo.

Desgraciadamente el supermercado estaba medio vació, continuó. No gritaba, pero me azuzaba con el cuerpo y con una cara monstruosa, insultándome. Un hombre entró a la góndola, pero al ver eso, se fue inmediatamente, como escapando. Entonces me puse en la cola de la caja para pagar. El estaba a mi lado enfurecido, pechándome, y yo tomé mi celular para llamar a la Policía. El me lo arrebató con violencia de las manos. Yo grité que me devuelva el celular. Nadie de los de la cola se inmutó. El salió a la puerta a esperarme, enfurecido y con mi celular.

Esa vez decidí que no ocultaría más mi drama - continuó - estaba aterrorizada. Le grité en la calle que me devolviera el celular y salió para casa con el celular, sabiendo que yo no tenía más remedio que subir, y que ahí me tendría cautiva para hacerme padecer de las suyas con sus gritos y escenas. Pero yo me fui en taxi con todas las bolsas del supermercado a la Comisaría. Con tanto pánico y nervios, y vergüenza, que al bajarme del taxi olvidé el llavero con las llaves de mi casa.

En la Comisaría me ofrecieron hacer la denuncia al Juez. Yo me negué. Les pedí sólo que me acompañaran, para calmarlo y para que sirva de amenaza a su comportamiento, para la próxima vez sí hacer en serio la denuncia y terminar con esto. Pero ahora yo no tenía las llaves de mi casa, y él me esperaba enfurecido habiéndome arrebatado el celular. Sin el celular no hubiera podido ni llamar a mis hijos en auxilio. La Policía me acompañó, aunque me dijeron que eso no es regular. Llamaron a un psiquiatra que lo revisó. El se había calmado, porque los arrebatos le duran un tiempo y luego se calma. como si nada hubiera pasado. El psiquiatra no consideró que en ese momento fuera peligroso. La Policía se retiró habiendo hecho un expediente bastante largo.

Y todo se calmó. Pero la experiencia no le sirvió, y volvió a estallar varias veces. En particular ayer, porque lo interrumpí en su trabajo para pedirle que ponga una lamparita que se había quemado. Parece que el trabajo le salió mal porque yo lo interrumpí, y tenía que entregarlo urgente. Sé que tengo que separarme, sé que tengo que ir a la Comisaría a hacer la denuncia y terminar de una vez, y que no me importe nada su destino. Pero sé que está enfermo, que es una buena persona, que me ayuda y lo necesito. No sé. No sé.

¿Y qué dicen tus hijos? le pregunté. Que me separe. Pero les molesta el asunto. Lo escuchan con desagrado. Ellos hacen su vida. Y yo no quiero molestarlos, así que no están enterados de la mayor parte de los estallidos. Siempre digo que está todo bien, cuando me preguntan cómo va la cosa.

Así terminó el cuento. El domingo me voy a encontrar con los dos. Porque él la acompaña a todos lados.

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Pino Solanas, su política buitre y la resolución de Ballesteros

EN QUÉ CONSISTE LA POLÍTICA "BUITRE" DE SOLANAS 9/01/2010
Buitre, porque para conseguir el poder se alía estratégicamente con la derecha como un comensal, y la alienta al proceso de destruir al Gobierno creyendo poder así alzarse con el poder al fin de la destrucción, porque confía en que su discurso más verborrágico e incendiario que el de la misma derecha, va a poder eclipsarlo y finalmente va a poder liderar el último tramo de la destrucción y alzarse con el poder.
Leer el post..
RESUELVO: 1) SOBRESEER DEFINITIVAMENTE en la presente causa N° 14467(expte 7723/98) en la que no existen procesados (art. 434 inc. 2° del Código de Procedimientos en Materia Penal) 2) REMITIR copia de la presente resolución (mediante disco) y poner las actuaciones a disposición de las HONORABLES CAMARAS DE SENADORES Y DIPUTADOS DEL CONGRESO DE LA NACION para su consulta o extracción de copias de las piezas procesales que se indiquen a los efectos que estimen conducentes. TEXTO DEL FALLO Leer comentarios

Cuentos de vida

12/02/2008 EL HOMBRE DEL PODRIDO TORNILLO(cuento)
Voy caminando sin mucho apuro para abrir mi óptica. Desde lejos veo que alguien que no conozco está frente a la puerta. El hombre consulta el reloj en su muñeca. Cruza los brazos sobre el pecho. Levanta la cabeza hacia el cielo. Baja luego la cabeza y mira sus zapatos. Descruza los brazos y mete las manos en los bolsillos. Termina la secuencia espasmódica descansando su esqueleto sobre un auto estacionado, mirando la puerta cerrada de la óptica. Vuelve a mirar el reloj. Sigue...
22/02/2010 - UN ÁNGEL EN COLECTIVO (relato)
Yo estaba tan embarazada, que había pasado la fecha de parto y mi familia me cargaba con la siguiente pregunta ¿y cuándo vas a parir? Y yo me reía, esperando que la naturaleza se ocupara en cualquier momento de que llegara mi bebé.
Lady D también estaba embarazada de su primer hijo. El papá de mi hijo decía que nuestro bebé tenía mejor ajuar que el hijo del Príncipe Carlos. Eran épocas de todo importado, y yo, eufórica por mi maternidad, había comprado el mejor cochecito de Harrod's y las ropas y utensilios para bebé, de lo más hermosos que encontré. Leer completo...
06/03/2008 - LOS GLADIOLEROS (cuento)
En el baño empezó a gotear la ducha. Hace de esto cinco años. Llamé a uno de esos brujos de la humanidad que atesoran saberes aquilatados y añejados en paneles de roble, uno de esos que miramos las mujeres agachando la cabeza, reconociendo nuestra inferioridad por efecto de la prueba contundente.
El plomero, que aparece con su bonete inmenso sobre el cual tiene una estrella, trae consigo herramientas que como la varita mágica, sólo obedecen a su secreto conjuro. La casa es un poco vieja, me dijo al irse, la próxima vez no le va a poder cambiar el cuerito a la canilla, va a tener que cambiar los caños. La sentencia estaba echada.
Cinco años después, es decir, ahora, se volvió a romper el cuerito y volvió a gotear la ducha. Leer más...
9/10/2008 - LOS JUDÍOS Y LOS REYES MAGOS (cuento)
Era la mañana del 6 de enero de 1954. Verano. En ese año yo iría al colegio por primera vez. Era la hija mayor de un matrimonio de judíos polacos inmigrantes. Teníamos un local de comercio seguido de vivienda, como había entonces. En el local, estaba mi papá. En la cocina de la vivienda, estaba mi mamá haciéndome el desayuno. Mis dos hermanitos, de 3 y 4 años, estaban aún en las cunas. Yo desayuné, y como hacía todos los días, salí a la calle a jugar con mis amiguitas. Serían las 10 de la mañana. Salgo a la calle y lo primero que veo es que todas mis amiguitas están juntas, y tienen algún juguete en la mano. Me extrañó muchísimo.
La Susi, mi mejor amiguita, tenía una enorme muñeca de trapo que yo no conocía, y la abrazaba y la ponía en el suelo a caminar, y la muñeca blanduzca se bamboleaba sacudiendo las trenzas rubias de hilos de lana de tejer.Leer Más...
16/09/2008 - MI LIBRO DE LECTURA DEL 55 (cuento)
El 16 de septiembre de 1955 yo tenía siete años, y estaba en "primero superior" (hoy segundo grado) de la escuela primaria.
La Revolución Libertadora trajo un cambio a la Escuela. Desaparecieron los carteles que cubrían las paredes en su parte superior tocando el techo de mi aula. De letras inmensas, decían "Segundo Plan Quinquenal-Perón cumple-Evita dignifica". La palabra "quinquenal" me encandilaba con sus sonidos juguetones, y no entendía bien qué quería decir "dignifica".
La presencia de Perón y Evita se trocó por paredes ascépticas, vacías, que me impresionaron cuando volví a la Escuela, después de unos días de asueto. El retrato de San Martín lucía ahora solitario y único símbolo del aula, como frío testimonio en blanco y negro de una historia lejana, sin la companía de aquellos carteles de colores alegres, de fondo amarillo y letras rojas, que representaban cosas del presente. Leer más...
13/11/2008 - GUEFILTE FISH (cuento)
Como yo soy la intelectual de la familia, mi cuñada Rivke me tiene envidia. ¿Qué creías? Te voy a contar lo que pasó. Era Rosh Hashaná y mamá invitó a hacer fiesta en su casa. Yo no le dije que no, ¿qué, acaso quiero cocinar para diez personas? Si a ella le gusta, que lo haga ella. El día que no esté mamá, va a ser otra cosa. Ahí voy a tener que cocinar yo, porque no voy a esperar que mi cuñada aprenda a cocinar, ni voy a comer esas porquerías que hace que no tienen gusto a nada.
Bueno, te estaba diciendo. Resulta que me puse a leer la historia del guefilte fish, en un libro antiguo de cultura idish. Vos sabés que a mí me gustan los libros, no voy a dejar de leer libros sólo para que mi cuñada no se sienta mal. Entonces leí que el guefilte fish estaba formado por tres distintas clases de pescado por una razón. Yo siempre me pregunté cuál serìa la razón de que fuera necesario hacerlo de distintos pescados. Leer más...
24/12/2008 - UN CUENTO DE NAVIDAD (cuento)
A pesar de ser judía, celebré Navidad mientras duró el matrimonio con el padre de mi hijo, que murió en el año 1994. Era gallego, socialista y agnóstico, pero le encantaba la Navidad, una costumbre que su madre engalanaba con una enorme Empanada a la Gallega que quedó en la memoria de sus cinco hijos. La Empanada a la Gallega de Doña Encarnación, a quien no tuve el gusto de conocer porque llegué tarde a la vida de esa familia, se repetía cada Navidad, con el consiguiente comentario obligado, “nada que ver con la que hacía la vieja”.

Mi nene era muy chiquito, recién ese año se había dado cuenta del personaje de Papá Noel. Su papá se disfrazaba y hacía las delicias de todos los chicos. Le habíamos dicho que iba a venir Papá Noel, con una bolsa de regalos. Leer más...
04/05/2008 - BUNGE ME SALVÓ LA VIDA (relato)
Bunge me salvó la vida con el mismo extraño mecanismo con el que mi hermanito descubrió la palmeta. Primero cuento la historia de mi hermanito. Después retomo con Bunge.
Capítulo 1. El extraño caso de mi hermanito y la palmeta
Un día apareció Raid.
Un aviso novedoso decía por televisión: ¡con la palmeta NO! ¡Llegó Raid! y aparecía en un dibujo animado, una palmeta estrellando insectos en la pared enchastrada de moscas aplastadas, y luego una señorita disparando el Raid por el ambiente. Mi hermanito y yo estábamos mirando televisión, y ambos nos asombramos. Leer más...